La cruda falta de capital humano especializado

En las últimas décadas hemos vivido a nivel mundial una serie de cambios dramáticos como consecuencia de la masificación de la tecnología aplicada en Internet, redes sociales y móviles, junto a la creciente globalización y apertura cultural, de valores y prácticas sociales a nivel mundial.

Estos movimientos han ido moldeando de forma radical el sistema educativo, y en el caso particular de Chile, hoy éste se encuentra en un proceso clave de adaptación en el que aún está pendiente la integración de la tecnología en un trabajo conjunto entre la industria, la academia y el Estado en pos de la sociedad y del perfeccionamiento de la calidad de los técnicos y profesionales del mañana.

Y es que sólo combinando estos tres sectores podemos asegurar programas formativos exitosos en la incorporación de las TIC’s, lo que permitirá que sean inclusivos, extensivos y más productivos, tal como lo hicieron países como Alemania, Corea, Israel, Finlandia u Holanda, que supieron utilizar de mejor manera sus beneficios, los que van más allá de contar con tasas elevadas de penetración de celulares y computadores.

Y es que como queda demostrado en el estudio conjunto realizado con EDUTIC sobre el Estado de las Instituciones de Educación Superior de Chile 2014, en nuestro país tenemos como pendiente el  desafío de mejorar en forma integral la educación chilena, datos que nos afectan a todos como país y en particular a las instituciones encargadas de velar por la calidad de la educación y del capital humano avanzado que están gestando, para de ese modo poder avanzar hacia la disminución de las asimetrías de información en la sociedad.

En este proceso, el paso a la tercera plataforma (evolución mundial basada en movilidad, cloud computing, social business, big data y movility) es clave y en él cumplen un rol fundamental las instituciones de educación superior, permitiendo atender los desafíos propios de este siglo XXI, proyectándonos como país y así, convertirnos en uno desarrollado, competitivo y equitativo.

Con este objetivo, el estudio plantea una medición de las instituciones, destacando las falencias y brechas existentes en nuestro sistema educativo, las que se deben resolver si buscamos alcanzar un estado de mayor sofisticación productiva, con un capital humano, sector privado, público y educacional adecuado a las necesidades actuales y a las condiciones reales de Chile.

Y en este trayecto, no podemos olvidar el importante rol que puede jugar la tecnología, incorporando la utilización de redes sociales y metodologías educativas como flipped classroom, moocs y educación informal, acercando la enseñanza a muchos más rincones y situaciones que se encuentran en todo nuestro país.

Por ello, para todos quienes participamos de este informe, es crucial poner de manifiesto una profunda preocupación respecto del producto final que nuestro sistema educativo está generando. En base a éste surgen miles de interrogantes y dudas sobre el futuro inminente, frente al que nuestra herramienta más importante es el capital humano que gestamos hoy.

Hacemos un llamado a la reflexión, para comprender la urgencia de que el Chile actual no cuenta con la estrategia adecuada para hacer frente a las necesidades que van surgiendo y no contamos con la cantidad y calidad de profesionales y técnicos adecuados para atender los nuevos desafíos que presenta el desarrollo de la industria TIC.

Por Jaime Soto, Secretario General de ACTI